Poco nuevo se puede decir de ¡Qué bello es vivir!. El clásico de Frank Capra (director de Arsénico por compasión, de la que ya hablamos aquí). Se repone todos los años por Navidad, gracias a un descuido a la hora de renovar sus derechos de emisión, y su influencia en el imaginario colectivo se ha mantenido hasta hoy. Así, en el capítulo Milagro en Evergreen Terrace, de Los Simpson, son varias las referencias al filme.
¡Qué bello es vivir! (It’s a wonderful life!, 1946) cuenta la historia de George Bayle (James Stewart), un humilde y bondadoso banquero muy querido en Beldford Falls. Con una familia que lo adora, una noche de Navidad decide suicidarse, tirándose desde un puente al helado río. Desde el cielo, Dios contempla la escena y manda a Clarence (Henry Travers, el padre de La sombra de una duda, de Alfred Hitchcock), un fallecido que está buscando sus alas para llegar a ser un ángel. Si consigue qe no se arroje, obtendrá su preciado deseo.
Las referencias al Cuento de Navidad de Charles Dickens son más que obvias. Con este relato, Capra quiso construir otra de sus historias positivas y optimistas, a la manera de las que realizaba antes de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la gente estaba desencantada tras el conflicto y optó por otros filmes más desangeladores como Los mejores años de nuestra vida, de William Wyler. La intención de Capra no era más que ésta:
No la hice para los críticos aburridos ni para los intelectuales pedantes. La hice para la gente sencilla como yo; gente que quizás había perdido a su marido, o a su padre, o a su hijo; gente que estaba a punto de perder la ilusión de soñar, y a la que había que decirle que ningún hombre es un fracasado.
En definitiva, dar un soplo de aire fresco a una población desanimada por el resultado del conflicto. Sin embargo, esta población no supo comprender el mensaje de la película, que no triunfó entre crítica y público hasta muchos años después, cuando empezó a ser programada en la televisión hasta la saciedad; sobre todo, en Estados Unidos.
Un anonadado Mortimer Brewster escuchas las explicaciones de sus tías homicidas
Frank Capra era un visionario. Por eso, cuando vio en Nueva York aquella obra en la que dos bondadosas ancianas envenenaban a soltarios hombres por lástima, supo que allí había una historia para ser llevada al celuloide. Una vez más, no le faltó razón.
Arsénico por compasión(Arsenic and Old Lace, rodada en 1941 pero estrenada en 1944, cuando la obra de teatro dejó de representarse) cuenta la historia de Mortimer Brewster (Cary Grant), un crítico de teatro que se acaba de casar y que va a visitar a sus dos tías mayores (Jean Adair y Josephine Hull) para darles la buena noticia. Sin embargo, cuando llega a la casa, se encontrará con un cadáver metido en un arcón.
Mortimer Brewster (Cary Grant) mira dentro del arcón
Aturdido, pedirá explicaciones a las ancianas, en una noche de Halloween en la que tendrá que arreglárselas para evitar que sus tías sean apresadas por la policia y lidiar con un hermano que se cree Teddy Roosevelt (John Alexander); con Jonathan (Raymond Massey), un asesino hermano desaparecido que llega con no muy buenas intenciones; un agente con dotes de dramaturgia (Jack Carson) y la recién estrenada esposa (Priscilla Lane, a la que quizá solo se recuerde por esta película), de la que se olvida o a la que desatiende constantemente. Todo ello en el lógrego espacio de la mansión Brewster.
La película de Capra es un ejemplo más del subgénero de la screwball comedy, una variante de la comedia que tuvo amplio éxito durante las décadas de los 30 y los 40 en Estados Unidos. Las películas catalogadas bajo esta etiqueta desarrollaban un tipo de humor basado en el chiste y la carcajada continuas, sin dar un respiro al espectador. Los gags y las situaciones inverosímiles poblaban las secuencias, protagonizadas por personajes extravagantes y surrealistas entre los que destacaban los roles secundarios, que en pocos minutos podían ponerse a la altura de los personajes principales, como el Pettibone de Luna Nueva (His Girl Friday, Howard Hawk, 1940. Curiosamente, también protagonizada por Cary Grant). Ejemplos de screwball comedy son Sucedió una noche (también dirigida por Capra) o una película de la que hemos hablado anteriormente, La reina de Nueva York.
Arsénico por compasión reúne muchos de estos ingredientes para formar una película que se hace recomendable. Por ejemplo, los diálogos chispeantes y macabros (sólo entonces se podía hablarde asesinatos con tanta hilaridad), escritos por los otrora guionistas de Casablanca, los hermanos Epstein (para muestra, un buen botón), son reproducidos por un plantel de actores que lleva en la cara las emociones palpables: Cary Grant, con su cara de pardillo, nos recordará otra interpretación suya, la del Roger Thornill de Con la muerte en los talones. Además, la cómica excentricidad de las situaciones irá in crescendo cuando se junten el cadáver de las tías con el de Jonathan o con un Mortimer que se encuentra con nuevos difuntos en un arcón de madera.
La película se desarrolla en su casi totalidad en el salón de la mansión de las tías, sin abandonar así la concepción espacial de la obra de teatro original. Y hablando de teatro, las disparatadas situaciones en las que se ven inmersos nuestros protagonistas en esta desangelada Noche de Brujas nos pueden recordar a algunas de las obras dramáticas de Enrique Jardiel Poncela o, por encontrar situaciones más cómicas aún, para sonrisas “más flojas”, a textos de Pedro Muñoz Seca. Quien admire a estos dos dramaturgos españoles de las primeras décadas del siglo XX encontrará en Arsénico por compasión la quintaesencia de un humor sin descanso, inteligente a la par que agresivamente mordaz.
Arsénico por compasión es recomendable, más de sesenta años después de su estreno, para recordar un tipo de humor que ya no se hace porque parece que reírse de lo macabro y de la muerte, de ancianas que llevan el mismo número de muertos que su criminal sobrino, no casa con estos tiempos tan turbulentos. Sin embargo, qué egoísta y qué saludable es sonreír de vez en cuando ante la muerte. Si quieren empezar, aquí les dejo los primeros ocho minutos de la película: