Samuel Bronston también es parte de la historia del cine español; por ello aparece en el Diccionario del Cine Español, coordinado por José Luis Borau. Su nombre es sinónimo de superproducciones estadounidenses filmadas en España, de estrellas en Hollywood que forjaron parte de su leyenda en nuestro país. Hace unas semanas, el programa de RNE Documentos dedicó una de sus emisiones a este “imperio”. Entre las películas de las que se responsabilizó se encuentran títulos como El cid, Rey de reyes, Doctor Zhivago o 55 días en Pekín. Hoy vamos a hablar de esta última.
55 días en Pekín (55 days at Peking, 1963) cuenta una historia real: la del sitio al que estuvieron sometidos las embajadas extranjeras en la capital china en 1900, atacados por los bóxers y a la espera de que una misión extranjera llegara para ayudarlos. Encerrados, tendrán que sobrevivir a los ataques capitaneados por Matt Lewis (Charlton Heston) y el embajador británico (David Niven). Todos tendrán que luchar mientras los víveres y los medicamentos se van acabando.
La caída del imperio romano iba a ser la siguiente película de Bronston en España tras Rey de reyes, dirigida por Nicholas Ray. Los decorados ya estaban construidos en la localidad madrileña de Las Matas y el protagonista, Charlton Heston, decidido. Pero éste no quería embaucarse en el proyecto sin tener el guión definitivo. Así, Bronston ordenó que destruyeran los decorados y construyesen los llamados a reproducir el Pekín de 1900. Para dirigir 55 días en Pekín volvió a contar con Ray. Junto a Heston y Niven, Ava Gardner protagonizó la película. Los problemas de la actriz con el alcohol los compartió con el realizador. Eso y los reproches de la Gardner durante el rodaje debilitaron a Ray hasta el punto de que una crisis cardiaca lo apartó del rodaje. Tuvieron que ser otros directores los que terminaran la superproducción.
55 días en Pekín es una más de esas superproducciones propias del cine estadounidense de los años 60. Estrellas interpretativas, historias de largo metraje y suntuosos decorados son tres de sus premisas. El filme ofrece una historia atractiva aderezada con múltiples escenas de acción y subtramas (la historia de amor entre los personajes de Gardner y Heston, la hija húerfana del capitán francés…) para mantener al espectador atento durante los 140 minutos de duración de la película. A pesar de ello, al guion le falla algo, en mi opinión; creo que la historia de amor no está bien desarrollada y que debería haberse centrado más en la supervivencia de los embajadores y sus familias. Aun así, 55 días en Pekín resulta un agradable entretenimiento y también sirve para comprobar cómo era la fastuosidad de un cine cuya forma de producir se fue apagando poco a poco. ¿La habéis visto? ¿Qué os parece? Os dejo con algunas escenas de la película:
Imagen: Jazzineando
