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Un caso de éxito en redes sociales: Blancanieves de Pablo Berger o cómo difundirse por Internet


Este miércoles he vuelto a tener noticias, a través de un artículo de Lainformacion.com, de la versión que Pablo Berger, el director de la muy recomendable Torremolinos 73, está rodando sobre el cuento de Blancanieves. ¿Tiene algo de atractiva? Sí, mucho: será muda, ambientada en la España de los años 20 y adaptará el relato que conocemos por los hermanos Grimm y Disney a nuestro país, con enanitos como los del bombero torero y madrastras enlutadas (el papel de Maribel Verdú). Gracias al artículo de Lainformacion.com que citaba antes pude llegar a la página web de Blancanieves. Y me gustó mucho su contenido, muy enfocado al día a día del rodaje, y su “volcado” en redes sociales. No hace falta ya decir que los medios sociales llegaron para quedarse y que muchas empresas o instituciones las utilizan para llegar a sus clientes o buscar nuevos públicos. También películas y programas de televisión o radio las utilizan para acercarse a su público. El caso de Blancanieves me ha parecido atractivo porque no conozco ningún otro de tal envergadura en el cine español.Os explico qué es lo que me ha llamado la atención.

Volcados con la Web 2.0

En una película tan atractiva y singular (muda y en blanco y negro en pleno siglo 21), es interesante conocer cómo se está rodando y llevando a cabo toda la labor de producción. Así, en la web hay un blog con textos donde se cuentan detalles del maquillaje o la ambientación del film, por poner unos ejemplos. Estos se complementan con canales en Youtube y Vimeo donde vemos momentos del rodaje, de la construcción de decorados o reportajes en medios de comunicación.Ojo, que los vídeos no son cualquier cosa; parecen tener detrás un cierto trabajo de edición y que no están grabados con cualquier cámara.

Y luego están Twitter y Facebook. Sitios excelentes para compartir fotos y enlaces, donde los usuarios pueden dar sus opiniones y difundir la información entre sus seguidores o amigos, respectivamente. Son las redes sociales de éxito y, si no fuera por lo poco que me gustan las faltas de ortografía en los perfiles corporativos (lo siento, pero en castellano tienen que estar los dos signos de exclamación e interrogación, sí o sí), el resultado sería perfecto.

Blancanieves genera poco pero continuo ruido. Sube vídeos a Youtube, actualiza su pagina en Facebook, su perfil en Twitter y organizan acciones como organizar concursos donde los ganadores-seguidores visiten el set de rodaje. Todos estos recursos permiten aumentar el boca-oreja y con ello la viralidad de la película. Algo parecido podría estar haciendo el equipo de Woody Allen con el rodaje de Bop Decameron con su goteo intermitente de fotos de los actores que participan en el film. En cualquiera de los dos casos aumenta la expectación y el deseo de ver el resultado final de las obras en cuestión.

Que te mimen, como si solo existieras tú

Antes del estreno en pantallas, la cinta se estrenará en teatros y óperas de toda España con música en directo de Alberto Iglesias. Si el espectador está interesado, puede rellenar un formulario para que le informen de las ciudades por donde pase este particular itinerario. Incluso, podrá sugerir que vaya a su ciudad si ésta no se encuentra en el tour primigenio. Así, el espectador podrá recrear las sensaciones que nuestros antepasados experimentaban cuando veían una película muda con acompañamiento musical en la sala. Nuevamente, se crea expectación (vamos, yo he sido el primero que cuando lo he visto me he apuntado) y se consigue que el internauta esté interesado por la película. Ahora solo hay que estar a la altura de las expectativas. En definitiva, creo que detrás de Blancanieves hay una acción en medios sociales bastante interesante y atractiva en cuanto a cine español se refiere. No sé cuántas películas patrias han hecho tamañas campañas en la Web 2.0, si es que ha habido alguna. Pero, en cualquier caso, lo que se crea desde estos perfiles debe servir como inspiración para que, en el futuro, otros desarrollen este tiempos de campañas con las que una película alcanzaría mucha notoriedad. Eso sería otro espaldarazo para el cine español.

También puedes leer esta entrada en El reino de las sombras

Lodo


La semana pasada tuvo lugar la cuarta “Navarra, muestra de cine”, organizada por la delegación del Gobierno de Navarra en Madrid en el Cine Doré, la sede de la Filmoteca Española. Acudí invitado por El séptimo vicio a la segunda de las proyecciones, Lodo, de Karlos Alastruey.

Según Alastruey, quien escribió el guion de la película junto a su hermano y basándose en experiencias mutuas de la adolescencia, con Lodo pretendía “hablar de un vacío existencial, de una crisis de identidad de la mujer protagonista“. El guion (“una conciencia adolescente sobre la identidad”) muestra “cómo funciona la mente humana a través de varios niveles”: la vida de la protagonista con sus padres, unos sueños donde siempre es de noche y otras escenas basadas en los recuerdos de adolescencia.

Es necesario saber esto antes de adentrarse en la compleja narrativa de Lodo, donde se cuentan tres historias aparentemente vinculadas y que bebe claramente del surrealismo (no en vano la película ganó el premio a la mejor película surrealista en el Festival Internacional de Cine de Nueva York y el segundo premio del Festival de Cine Fantástico de Manchester) y de la forma de dirigir de Tarkovsky (reconocido por el propio realizador).

Destaca de Lodo su fotografía y lo original de su planteamiento e historia(s). Sin embargo, la película se hace un poco larga, quizá le sobren algunos minutos. Por ello, podrá aburrir a aquellos más acostumbrados a la forma clásica de narrar en cine. Aun así, Lodo tiene bellos planos y escenas para recordar.

Alastruey también contó que en agosto estrenará en el Festival de Nueva York su último filme, Anamorfosis. Veremos entonces qué nuevos caminos para narrar ha tomado.

55 días en Pekín


Ava Gardner y Charlton Heston en la escena del baile de '55 días en Pekín'

Samuel Bronston también es parte de la historia del cine español; por ello aparece en el Diccionario del Cine Español, coordinado por José Luis Borau. Su nombre es sinónimo de superproducciones estadounidenses filmadas en España, de estrellas en Hollywood que forjaron parte de su leyenda en nuestro país. Hace unas semanas, el programa de RNE Documentos dedicó una de sus emisiones a este “imperio”. Entre las películas de las que se responsabilizó se encuentran títulos como El cid, Rey de reyes, Doctor Zhivago o 55 días en Pekín. Hoy vamos a hablar de esta última.

55 días en Pekín (55 days at Peking, 1963) cuenta una historia real: la del sitio al que estuvieron sometidos las embajadas extranjeras en la capital china en 1900, atacados por los bóxers y a la espera de que una misión extranjera llegara para ayudarlos. Encerrados, tendrán que sobrevivir a los ataques capitaneados por Matt Lewis (Charlton Heston) y el embajador británico (David Niven). Todos tendrán que luchar mientras los víveres y los medicamentos se van acabando.

La caída del imperio romano iba a ser la siguiente película de Bronston en España tras Rey de reyes, dirigida por Nicholas Ray. Los decorados ya estaban construidos en la localidad madrileña de Las Matas y el protagonista, Charlton Heston, decidido. Pero éste no quería embaucarse en el proyecto sin tener el guión definitivo. Así, Bronston ordenó que destruyeran los decorados y construyesen los llamados a reproducir el Pekín de 1900. Para dirigir 55 días en Pekín volvió a contar con Ray. Junto a Heston y Niven, Ava Gardner protagonizó la película. Los problemas de la actriz con el alcohol los compartió con el realizador. Eso y los reproches de la Gardner durante el rodaje debilitaron a Ray hasta el punto de que una crisis cardiaca lo apartó del rodaje. Tuvieron que ser otros directores los que terminaran la superproducción.

55 días en Pekín es una más de esas superproducciones propias del cine estadounidense de los años 60. Estrellas interpretativas, historias de largo metraje y suntuosos decorados son tres de sus premisas. El filme ofrece una historia atractiva aderezada con múltiples escenas de acción y subtramas (la historia de amor entre los personajes de Gardner y Heston, la hija húerfana del capitán francés…) para mantener al espectador atento durante los 140 minutos de duración de la película. A pesar de ello, al guion le falla algo, en mi opinión; creo que la historia de amor no está bien desarrollada y que debería haberse centrado más en la supervivencia de los embajadores y sus familias. Aun así, 55 días en Pekín resulta un agradable entretenimiento y también sirve para comprobar cómo era la fastuosidad de un cine cuya forma de producir se fue apagando poco a poco. ¿La habéis visto? ¿Qué os parece? Os dejo con algunas escenas de la película:

Imagen: Jazzineando

Primos


A Diego (Quim Gutiérrez) lo deja su novia pocos días antes de su boda. Ese día está desolado y sus primos Julián (Raúl Arévalo) y José Miguel (Adrián Lastra) intentan animarlo como sea. Finalmente deciden ir al pueblo donde pasaban los veranos de su infancia y adolescencia, Comillas. Allí se reencontrarán con viejos conocidos que resultarán decisivos para cambiar sus vidas.

Primos es el tercer film de Daniel Sánchez Arévalo. El director abandona los opresivos mundos de Azuloscurocasinegro y Gordos para sumergirse en una comedia pura cuyo objetivo no es otro que el de hacernos reír y ver una bella historia sobre los valores de la amistad y la familia (y si puede, sacarnos una lágrima). Bella no solo por su excelente guión, con las piezas bien encajadas y repleto de divertidos diálogos y situaciones, sino también por la fotografía de Juan Carlos Gómez, que capta toda la luz del paisaje cántabro donde se rodó la película. Otra mención para el montaje del ganador del Goya David Pinillos.

El guión es muy bueno, tanto por lo divertido de sus escenas como por la reflexión latente que hay sobre la amistad y la familia. Pero quienes lo llevan a la práctica y lo engrandecen son los tres actores protagonistas, los “primos”: Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo y Adrián Lastra. Sus personajes son tres garrulos (el indeciso Diego, el chulo Julián y el miedoso José Miguel) muy bien interpretados. A ellos los acompañan Inma Cuesta, Antonio de la Torre, Núria Gago, Alicia Rubio y el niño Marcos Ruiz, quienes complementan a la perfección las locuras de los tres primos.

En definitiva, Primos es una película muy divertida cuyo único o más básico propósito es divertirnos, apartándose de la comedia española cinematográfica actual: sin chabacanería, sin zafiedad. Este jueves la proyectan gratis en la Academia de Cine, con un coloquio posterior en el que participarán el director, Daniel Sánchez Arévalo, y el productor, José Antonio Félez. Si estás en Madrid y quieres pasar un buen rato, no dudes en ir. Si ya la has visto, ¿qué opinas de ella?

Más información y vídeos: Web de la película en RTVE.es

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